Como relación histórico-social, esta es la base de la “enajenación del trabajo”, negador de la libertad de pensamiento y de la capacidad creadora del ser humano.




En el terreno pedagógico este proceso de concreta en los actuales anacronismos defendidos por la señora Arocha, Scharifker y Cia:



-- Currículos con décadas de vigencia y sin actualizaciones



-- Docencia repetitiva y memorística



-- Investigación reproductora, con proyectos y tesis sin destino, que no tienen conexión con problemas reales, no tienen sujetos ni contextos, ni pueden escalarse tecnológicamente.



-- Evaluación punitiva, basada en el premio-castigo, empleando técnicas fuera de uso: exámenes, pruebas orales o escritas, notas o calificaciones.



El referido déficit epistemológico y pedagógico es el telón de fondo que se quieren perpetuar en nombre de la “libertad de cátedra”.



Por supuesto, tamaña truculencia no pasa inadvertida y en tal sentido sólo basta hacer una “lectura comprensiva” del articulado de la LEU, que se refieren a estos tópicos:



1.-Quienes acusan a la LEU de promover dogmas o pensamiento único, le podemos citar, por ejemplo, la definición de la educación universitaria, que está plasmada en el Art. 3, numeral 1:









” Un derecho humano universal y un deber social fundamental, orientada al desarrollo del potencial creativo, y liberador del ser humano y de la sociedad.”









Igualmente en el numeral 4 del mismo Art 3 que se refiere a la definición de educación universitaria, se reivindica la capacidad creativa y el diálogo de saberes:



“Una estrategia organizada para explorar, estimular y desarrollar el pensamiento transformador, mediante la aplicación de diversas formas de creación, re-creación y transferencia de conocimientos en el marco del diálogo de saberes”.









También en el Art 47 de la LEU, donde se hace una conceptualización y caracterización de los procesos fundamentales de la vida universitaria, se explica cómo se asume la formación integral,









“… es el proceso dirigido a fortalecer el carácter integral, colectivo y solidario de las y los estudiantes; desarrollar su pensamiento creativo, crítico y transformador; interrelacionando la teoría con la práctica, la educación y el trabajo; articulando diversos saberes, conocimientos y situaciones de aprendizaje; adecuando la acción al pensamiento, tomando conciencia de los contextos histórico-sociales y las implicaciones en todas las dimensiones de la realidad..”



En este artículo se plasma claramente el tipo de pensamiento a desarrollar: crítico, creativo. También se asume la superación de la división del trabajo interrelacionando la teoría con la práctica, adecuando la acción al pensamiento y articulando diversos saberes.



Pero si esto no es suficiente, seguimos reiterando el enfoque libertario en otro artículo que se refiere a las características generales de la formación integral. En tal sentido en, el Art 48, numeral 1, se plantea









“Los procesos formativos en la educación universitaria, en todas las áreas de conocimiento, tendrán las siguientes características generales:



1. Espacios educativos que servirán a la comunicación, caracterizada por la libre expresión y la confrontación de las ideas, el respeto y la valoración de la diversidad, la multiplicidad de fuentes de información, la reivindicación de la pregunta y la integración de todos los participantes como interlocutores válidos.”









Pero no se asombren que aun hay más, los numerales 6, 7, 8 y 9 del Art 48, plantean lo siguiente:



“Desarrollo de habilidades del pensamiento reflexivo, crítico y transformador, resolución de problemas, toma de decisiones, cooperación, capacidad de diálogo y aprendizaje contextualizado.”









“Consideración de la multidimensionalidad de los temas y de las realidades objeto de estudio, mediante el trabajo en equipos interdisciplinarios.”









“Concepción epistemológica que privilegia los conceptos de totalidad y dialéctica que caracterizan las relaciones y los movimientos de los fenómenos naturales y sociales.”









9. Privilegia el aprendizaje crítico de los conocimientos y saberes hegemónicos, cuestionando la enseñanza memorística, los métodos, las estrategias y los procedimientos conservadores.









Después de haber realizado estas numerosas citas, podemos darnos el lujo de emplazar a la rectora Arocha y asociados que nos citen un solo artículo de la LEU donde se promueva el dogmatismo o el pensamiento único.



En las citas que hemos reseñado queda desenmascarada la acusación en torno al supuesto pensamiento único que existiría en la LEU y en su lugar aparece claramente la invocación a las premisas de la educación liberadora que están plasmada en la Ley Orgánica de Educación:



-- Desarrollo del pensamiento crítico



-- Formación integral y creación intelectual



-- Producción colectiva del conocimiento y democratización del saber



-- Didáctica de proceso centrada en la investigación y la innovación.



2.- En lo relativo a la fragmentación del saber y a las disciplinas, también la LEU promueve una dura batalla con los mandarines o feudos, que mantienen una especie de “caciquismo” que lo que promueven es la rigidez mental y la mediocridad disciplinaria, como ocurre con todo pensamiento de derecha o confesional como el que predomina en la UCAB, por ejemplo.



Habría que preguntarse porque en dicha institución ha existido una tenaz resistencia las “auditorias académicas”, sin mucho esfuerzo encontraríamos que ello obedece al encubrimiento de los errores y la esterilidad que acarrean unas disciplinas excesivamente compartimentada .



En tal sentido, el Art 50 que se refiere a creación intelectual, nos dice en el numeral 1:



“La comprensión dialéctica de la relación sujeto-objeto como elementos fundamentales del acto cognitivo, asumiendo el papel decisivo que tiene la teoría en los procesos de creación del conocimiento; incorporar el concepto de totalidad, rompiendo las fronteras epistémicas, incluyendo la utilización de métodos y técnicas diversas, abriendo espacios a la complejidad e incertidumbre que exigen los enfoques inter y transdisciplinarios, trascendiendo el paradigma del método único.”









No nos debe extrañar que este artículo, al contrario de lo que señala la derecha, por el lado del dogmatismo de izquierda surja una acusación de “post-modernismo”, ya que en lugar de aplicar el “monismo metodológico” se propugnan métodos y técnicas diversas. También se asumen la complejidad y la incertidumbre como parte de lo real, exigiendo el empleo de enfoques inter o transdisciplinarios



Este enfoque es reiterado en el artículo 29, numerales 4 y 8, que se refiere a las atribuciones de los Centros de Estudios Territoriales, donde se señala:



“Estimular la producción colectiva de conocimientos y la valoración de los saberes mediante la sistematización de experiencias locales y la recuperación de la memoria histórica.”









“Desarrollar el pensamiento crítico, la transdisciplinariedad y las teorías ecopolíticas como formas privilegiadas de avanzar en la comprensión de las complejas relaciones entre la economía, la cultura y el medio ambiente.”



El debate universal que se desarrolla en cualquier latitud del globo terráqueo en torno a la filosofía política del Estado, recoge las tendencias que asocian la democratización del saber, la interacción dialógica, la intersubjetividad. O sea, la construcción de una nueva cultura política.



3.- Es aquí donde hay que valorizar el nexo entre la educación liberadora y el trabajo liberador, siendo a su interior vital el nexo entre epistemología y política, ya que el malestar de la democracia tiene mucho que ver con las perversiones de los feudos, con el secuestro de la soberanía política por la vía de seudo-participación tal como ocurre en el claustro universitario con el monopolio y la jerarquía del saber. Hoy por hoy, el sufragio puede ser manipulado, por ello la democracia protagónica está íntimamente asociada a la “democracia del saber” y la soberanía cognitiva.



Esto está claramente reseñado en el Art 15, numeral 2, de la LOE que se refiere a los fines de la educación, donde se asume:



“Desarrollar una nueva cultura política fundamentada en la participación protagónica y el fortalecimiento del Poder Popular, en la democratización del saber …”



En la LEU, este tópico es desarrollado en los fines de la educación universitaria. Art 5, numeral 2:



“Desarrollar una cultura fundamentada en la participación protagónica y el fortalecimiento del Poder Popular, en la socialización de los conocimientos, saberes y prácticas.”



Este planteamiento, tanto de la LOE como de la LEU, posee rango constitucional en el Art 62 de la CRBV:



“La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo, tanto individual como colectivo. Es obligación del Estado y deber de la sociedad facilitar la generación de las condiciones más favorables para su práctica. “



Está claro el mandato constitucional, tanto el Estado como la sociedad deben facilitar las condiciones para que el pueblo participe protagónicamente en la formación, ejecución y control de políticas públicas. Aquí se integra todo el proceso, tanto la tareas de elaboración como de ejecución práctica, es decir se está planteando la superación de la división social del trabajo capitalista, que separa las actividades intelectuales (formación) de las manuales (ejecución).



Este nexo entre el saber y el hacer, entre la elaboración y la ejecución, articulación entre lo intelectual y lo manual, está plasmado en el Art 6, numeral 3, ordinal D, de la Ley Orgánica de Educación, donde se indica



“ Desarrollo socio-cognitivo integral de ciudadanos y ciudadanas, articulando de forma permanente, el aprender a ser, a conocer, a hacer … superar la fragmentación, la atomización del saber y la separación entre las actividades manuales e intelectuales …”



Por ello, tampoco es pura casualidad que en el PNSB, en la construcción del nuevo modelo productivo socialista, se señale:



“…La producción en la búsqueda de lograr trabajo con significado se orientará hacia la eliminación de la división social del trabajo, de su estructura jerárquica actual ..”



Finalmente, hay que resaltar que en el artículo 8, numeral 6, de la LEU, se globalizan los propósitos de la educación universitaria y se plantea:



“Consolidar el vínculo entre la educación emancipadora, y el trabajo creador y liberador como fundamento de los programas de formación, que contribuyan a superar el modelo alienante del capitalismo, sus modos de dirección autoritaria, las relaciones sociales de explotación, la división social del trabajo y la distribución desigual de la riqueza.”









Como enfoque global, en este artículo se sintetiza la tarea planteada en la actual coyuntura histórica: superar la enajenación, como producto de la división social del trabajo capitalista. En esto la derecha no se equivoca, ni nosotros tampoco,









E/ Carlos Lanz Rodríguez



29 de Diciembre de 2010